¿Te gusta la música? ¿La escuchas a diario? ¿Y por qué no empiezas a tocar un instrumento? Recientes estudios en el campo de la neurociencia han revelado que el simple hecho de tocar un instrumento ayuda al cerebro en formas que ninguna otra actividad lo hace. Esto quiere decir que no es necesario ser un genio de la música para sacarle provecho a sus beneficios. Las habilidades que se adquieren como resultado de aprender a tocar un instrumento pueden ser utilizadas en distintas áreas. Cuando se practica por un buen período de tiempo, se incrementa la capacidad de memoria, mejora la coordinación, disminuye el estrés, e incentiva a la creatividad. Además, aumenta el volumen del cuerpo calloso, un órgano que conecta los dos hemisferios cerebrales; el cual hace que las personas sean más hábiles y efectivas al momento de resolver problemas. Estos beneficios se consiguen ya que según la neuróloga María Molina “para poder tocar un instrumento, es necesaria una ...